Casas del mundo: El Iglú

Un iglú o «casa de nieve» es un refugio construido con bloques de nieve generalmente en forma de cúpula. Los iglúes se asocian generalmente con los cazadores esquimales, que los han usado como refugio durante el invierno. Su construcción fácil y barata lo convierte en una alternativa de vivienda para los habitantes de zonas heladas del Ártico y Alaska, donde otro tipo de estructuras resulta muy caro. Existen diversos modelos y formas, pero la más común es la cúpula. El iglú se suele construir en espiral con bloques distintos de tamaño decreciente, lo cual permite que su construcción no requiera de una estructura de apoyo, sosteniendo el peso de cada bloque en el inferior.

La nieve que se utiliza para construir un iglú debe ser suficientemente compacta como para ser cortada y colocada de manera apropiada, puesto que un iglú debe tener la capacidad de soportar a una persona de pie en su cúspide. El iglú es construido justo en el sitio de donde sale la nieve para la estructura, es decir el hueco que queda en la nieve, después de extraer los bloques.

Como ya se ha indicado, la superficie de donde se sacaron los bloques de nieve deberá servir como piso de la mitad frontal del iglú, dejando una parte trasera elevada que sirve como cama. La disposición de los bloques base es circular, colocando uno delgado en un borde y agrandando los bloques a medida se avanza. Así, en espiral, se va elevando la altura de la estructura hasta cerrarla en la cúspide. La puerta debe ser pequeña, orientada a sotavento y ubicada en la base de la estructura. En ocasiones, se construye un túnel que evita que se filtre el frío por la puerta, lo cual hace que la temperatura del iglú se mantenga más cálida que en el exterior, la temperatura interna puede oscilar entre los –7 y los 16 °C.

Debe tener un orificio relativamente grande en la parte superior (no en la cúspide) de la casa, que servirá para la evacuación de los gases que se produzcan en el interior, también puede colocarse una pequeña ventana sobre la puerta, la cual puede servir para dar visibilidad y como ventilación adicional si las condiciones climáticas lo permiten.
Según su tamaño podemos distinguir tres tipos de iglúes:

El más pequeño se construye como un resguardo temporal para cazadores que, lejos de su hogar, se aventuran sobre el hielo para obtener alimento. Su uso es fundamentalmente para resguardo nocturno y tiene una duración relativamente corta.

Los de tamaño mediano, sirven como refugio familiar dispone de una sola “habitación”. Su duración es de semi-permanencia, requiriendo de mantenimiento constante, cuidando de la estabilidad de la estructura.

También existen los de gran tamaño, capaces de albergar hasta a 20 personas. Son permanentes y pueden ser una construcción gigante dividida en habitaciones; también pueden ser una serie de iglúes pequeños interconectados por túneles, creando un complejo habitacional en la nieve. La construcción de dicho iglú requiere acuerdo de la comunidad por lo que la “casa de hielo” se vuelve parte de la formación cultural de la comunidad. Además, en las construcciones de gran tamaño, podemos encontrar distintos diseños en el interior, incluso pudiendo amueblar con camas, mesas e incluso estufas nieve; intentando brindar todas las comodidades posibles al habitante. Gracias a las excelentes propiedades aislantes de la nieve, el interior de un iglú es sorprendentemente confortable. Los esquimales que se encuentran entre Groenlandia y la isla de Baffin cubren el interior de su refugio con pieles de animales, lo que incrementa la temperatura hasta 5 o 20 °C.

Además de ser usados como casas de habitación, los iglús también son utilizados como objetos de diversión en campamentos invernales y juegos en la nieve.

A nivel cultural, el iglú es también un símbolo de nieve, hielo y esquimales. Territorios como Nunavut (Canadá) lo han adoptado como parte de su escudo, dándole una relevancia cultural importante.